La curiosidad hizo y hace que hoy estemos acá, hace que exploremos, que nos rompamos la cabeza contra la pared, que avancemos, que nos preguntemos, que experimentemos, que inventemos.

Desde que salimos de las cavernas e hicimos contacto con nuestro entorno, no paramos. Creíamos en una tierra plana y la curiosidad derribó ese pensamiento. Por mar y por tierra lo habíamos explorado todo, o casi todo, así que decidimos enfocarnos en los dioses de las antiguas civilizaciones, la Luna y los planetas. La Luna y más precisamente el Mar de la Tranquilidad fue la primera estación, hoy estamos recibiendo señales de naves que están en los confines del Sistema Solar.

Tanto al Sol como a todos los planetas, los hemos conocido de cerca, pero son muy pocos a los que hemos descendido y explorado en detalle. En Venus hemos aterrizado, pero las naves solo han podido transmitir información por unas cuantas horas, ya que las altas condiciones climáticas hicieron que estas dejen de operar. Con el Marte es otra historia, es nuestro planeta anhelado para colonizar y al cual desde la década de los 60 hemos enviado varias misiones.

Hoy nuevamente estamos ahí, después de recorrer más de 500 millones de kilómetros, Curiosity está posada sobre la superficie del planeta rojo y nos está enviando información super valiosa que nos ayudará a determinar si existió vida, sea del tipo que sea, y si es posible albergarla, ya desde una mirada colonizadora y expansiva.

Todo esto es maravilloso porque, por un lado vamos a conocer mucho más sobre este planeta que lleva siglos de noche enfocadas con telescopios y, por otro lado se le da luz verde a los siguientes proyectos de la NASA. Tengamos en cuenta que esta misión costó 2.500 millones de dólares y si fallaba, el gobierno no iba a mirar con muy buenos ojos las próximas inversiones. Es increíble que se dediquen más fondos para la guerra que para la exploración, hace un tiempo comenté mi punto de vista sobre cómo ciertos factores nos limitan el avance y expansión de la civilización, y si la misión Curiosity salía mal, totalmente entraría en esos.

En fin, la nave está operando, enviando fotos, realizando experimentos y toda la comunidad científica está a la espera de nuevos descubrimientos e interrogativos que surjan de esta nueva hazaña.

Para termina el post quería compartir un texto que anda dando vueltas por la red y corresponde al genio Carl Sagan. Es un mensaje que dejó para los futuros exploradores del planeta rojo y la verdad está muy bueno. Espero haberles despertado un mínimo de curiosidad ;-)

Hola, soy Carl Sagan. Me encuentro en el lugar donde suelo trabajar en Ithaca, cerca de la Universidad de Cornell en Nueva York. Tal vez puedan escuchar al fondo una cascada que se encuentra en las inmediaciones, lo que es probable que fuera una rareza en Marte, incluso en los tiempos de la alta tecnología.

La ciencia y la ciencia ficción han hecho una especie de danza en el último siglo, particularmente en lo que respecta a Marte. Los científicos hacen descubrimientos. Inspiran a los escritores de ciencia ficción a escribir sobre estos, y una gran cantidad de jóvenes que leen la ciencia ficción se entusiasman, y se inspiran en convertirse en los científicos que averiguan más acerca de Marte, lo que hace que a su vez se alimente de nuevo a otra generación de la ciencia ficción y la ciencia; y la secuencia que ha desempeñado un papel importante en nuestra capacidad actual para llegar a Marte. Sin duda fue un factor importante en la vida de Robert Goddard, el pionero en el campo de los cohetes que, creo que más que nadie, allanó el camino para nuestra capacidad real de ir a Marte. Y sin duda jugó un papel importante en mi desarrollo científico.

No sé por qué queremos ir a Marte. Tal vez porque nos hemos dado cuenta de que tenemos que actuar con cuidado alrededor de los pequeños asteroides para evitar la posibilidad de un impacto con la Tierra con consecuencias catastróficas, y, mientras estamos en el espacio cercano a la Tierra, es sólo un salto, que nos llevará a otro y a otro hasta Marte. O tal vez queremos ir a Marte porque reconocemos que si hay comunidades humanas en muchos mundos, las posibilidades de extinguirnos por alguna catástrofe en el mundo serán menores. O tal vez queremos ir a Marte debido a la magnífica ciencia que se puede encontrar allí. Las puertas de un mundo maravilloso se abren en nuestro tiempo. Tal vez queremos ir a Marte porque tenemos que estar, porque hay un profundo impulso nómada construido en nosotros debido al proceso evolutivo, llegamos, después de todo, de cazadores-recolectores, y el 99,9% de nuestra estancia en la Tierra hemos sido nómadas. El próximo lugar para pasear será Marte.

Sea cual sea la razón por la que queremos estar Marte, estoy contento de que estemos allí. Y me gustaría estar con ustedes.